Desmontando a Le Corbusier

Es el momento de descubrir y desmitificar al que algunos tildan como el gran genio de la arquitectura, el padre de la arquitectura racionalista y un sinfín más de adjetivos para ensalzar a la persona que nos ocupa: Charles-Édouard Jeanneret-Gris, o como le conocemos: Le Corbusier.
Sin ningún afán por desmerecer las contribuciones de este arquitecto, que fueron muchas y variadas, como el sistema de medidas basado en la sección aurea (El Modulor), o innovaciones espaciales de la vivienda, sí quisiera bajar unos peldaños a Le Corbusier del pedestal en el que la mayoría de arquitectos quieren elevarlo.
Toca poner el foco en algunos elementos de este arquitecto que muchos profesores de arquitectura han borrado de sus temarios. En concreto, quisiera hablar de dos proyectos que no llegaron a realizarse (por fortuna).
El primero es el plan Obus de Argel de 1930. Estaba inspirado en la ciudad lineal que presentó Arturo Soria a finales del siglo XIX. El proyecto consistía en un edifico serpenteante, estrecho y alto que se adaptaba a las condiciones del terreno. Una ciudad lineal puede parecer racional, y así habría sido de no ser porque en el proyecto de Le Corbusier se incluía la condición de que los automóviles pudieran atravesar el edificio. Podríamos asimilarlo si no fuera porque su idea era que los vehículos circularan por encima de las azoteas. Sí, poner una carretera sobre un edificio de viviendas con el consiguiente ruido, vibraciones y polución, ya no parece tan racional por parte del arquitecto.

Otra de las ocurr-le-corbusier-jorge-ibanezencias del gran arquitecto era un plan para urbanizar París en el año 1925. Se trata del Plan Voisin, que básicamente consistía en cercenar de raíz unas cuarenta hectáreas de la ciudad para implantar en ese espacio unos edificios con planta cruciforme de unos doscientos metros de altura rodeados de zonas verdes. En consecuencia, quedarían los edificios que se hubieran salvado, de unos veinte metros, junto a unas llanuras verdes y edificios de doscientos, como unos gigantes con enanitos de jardín a su lado.
Además de ese impacto visual, otra pega para la “acogedora” nueva ciudad de Le Corbusier, era que esos enormes edificios serían para la zona financiera y la alta jerarquía, y conforme se iba alejando de ese núcleo central, el nivel monetario iba también descendiendo, creando una fuerte segregación.
Sin embargo, esta distribución de un centro rico y unas zonas alejadas con una progresiva pobreza sí que fue realizada por Le Corbusier en Chandigarh, una ciudad india que proyectó desde cero, agravando así el sistema de castas en ese país.
Quisiera terminar este artículo recordando que no quiero criticar a Le Corbusier porque es innegable que sus contribuciones todavía son usadas por muchos arquitectos, sino que me gustaría que se dejara de hablar exclusivamente de Le Corbusier en las escuelas de arquitectura y también se conocieran obras muy interesantes de arquitectos como Miguel Fisac, Antoni Gaudí o Félix Candela, nombres que solo se mencionan de pasada y quedan en un cajón.

Jorge Ibáñez

Sobre nosotros Clef deRouge

Directora de Arte de Cítrica Magazine. Diseño gráfico y Gestión de proyectos. Marketing Digital y Formación para la Creatividad en OC&CMarketing. Formo parte del equipo de GeneraDigital.com, agencia de comunicación, también realizo proyectos como freelance y colaboro en diversas empresas para sus propios proyectos. Especializada en branding, estrategias de comunicación y , ilustración, packaging y fotografía. Diseño cualquier cosa que se te pueda ocurrir... Contacto con los artistas y colaboradores de la revista, desde el apartado publica tu obra, si tienes cualquier duda, escríbeme clef@citricamagazine.com “El arte de la vida consiste en hacer de la vida un arte” -Lord Byron-

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