El trígono @el_trigono

El muchacho

Suele recorrer los páramos a solas. Se le puede ver temprano en la mañana, antes de que la bruma se escurra por las laderas y retroceda hacia las montañas. En el momento exacto en que la tierra enmudece y los pájaros aún no han alzado el vuelo, se le puede ver. Tierna cicatriz que camina por el valle. La figura, esbelta, se pasea con la cadencia de una llama. A veces se detiene, extiende los brazos y gira sobre sí misma hasta caer en la hierba. Otras se agacha y recoge flores o a algún animal perdido, algún ser diminuto alejado de su madriguera. Entonces lo acuna, se lo arrima al corazón y lo aprieta, no vaya a ser que coja frío. Y quien lo observa en la distancia desea ser ese animalillo que el muchacho estrecha contra su pecho.

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Las jóvenes

 

En el pueblo despierta por igual curiosidad y temor. Las mujeres no se atreven a mirarlo. Dicen que es un dios, algunas. Que no es de este mundo, otras. Y entre las niñas que se quedan escuchando a las abuelas, pocas hay que se santigüen o enreden sus dedos en el rosario. Son cuentos de viejas, dicen, y se apresuran a abandonar las tareas y volver al juego. Las más jóvenes son menos puritanas. Acechan al muchacho en sus paseos. Disimulan sus fauces lascivas tras el abanico, el sombrero oculta los ojos encendidos por lo desconocido. Luego alguna se adelanta, dedicando un guiño pícaro a las menos atrevidas. Hembra de león que cae sobre su gacela. Llegan entonces las palabras de disculpa, la leve inclinación de cabeza, a lo mejor una caricia en la mejilla de la joven, una lágrima fugitiva. Quizás ella consiga rozar la mano del muchacho un breve instante, quién sabe. Ninguna dice nada cuando vuelve. Se tocan donde él las ha tocado. Enfermadas para siempre.el_trigono-(7)

Ὠμάδιος

Acepta el sacrificio de esta carne pubescente
Me presento ante ti desnuda de pies y manos
desnudo el corazón enternecido por la fiebre
tierno dolor de las entrañas que maduran
maduro color del vientre hecho fruta
Acepta el sacrificio de esta carne temprana
Erguido olfateas
un efluvio
de anticipación
Acepta el sacrificio de esta carne inmóvil
En tu éxtasis encuentro

un refugio inesperado
un abandono del cuerpo cavernario

Libidinosa quietud en tu festín desenfrenado

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Sobre nosotros Clef deRouge

Directora de Arte de Cítrica Magazine. Diseño gráfico y Gestión de proyectos. Marketing Digital y Formación para la Creatividad en OC&CMarketing. Formo parte del equipo de GeneraDigital.com, agencia de comunicación, también realizo proyectos como freelance y colaboro en diversas empresas para sus propios proyectos. Especializada en branding, estrategias de comunicación y , ilustración, packaging y fotografía. Diseño cualquier cosa que se te pueda ocurrir... Contacto con los artistas y colaboradores de la revista, desde el apartado publica tu obra, si tienes cualquier duda, escríbeme clef@citricamagazine.com “El arte de la vida consiste en hacer de la vida un arte” -Lord Byron-

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