Patada a la procrastinación

CITRICA-MAGAZINE-N11-REVOLUCION (19)

Patada a la procrastinación

Tomarse descansos, echarse la siesta, decidir tomarse el día libre no es algo malo, al contrario, es un ejercicio de salud física y mental y que nos refuerza la autoestima al no tener un nivel de exigencia tan alto con nosotros mismos, salvo cuando no es una práctica ocasional y se convierte en el pan nuestro de cada día.

Para muchas personas, todos aquellos que han convertido la procrastinación en un hábito, viven encerrados en esa coraza y todo lo ven desde el prisma del ya lo haré más tarde. Retrasan una tarea una y otra vez hasta que el pánico por la cercanía de la fecha de caducidad hace que superen la inactividad, llegando a vivir entre la culpa y la vergüenza.

Procrastinación

Debemos saber que en muchas ocasiones no podemos usar la etiqueta de procrastinación. Cuando dejamos de lado una tarea para ocuparnos de otra más urgente, no estamos procrastinando. Cuando nos encontramos enfermos, no estamos procrastinando. Y cuando nos tomamos el domingo libre después de una semana agotadora de trabajo, no estamos procrastinando.

Y lo que por supuesto está claro es que, en los casos de verdadera procrastinación, no debemos darle a esta un valor positivo. De hecho, hacerlo es entrar en la justificación de la pereza, protegiéndola y negando la evidencia.

Fuera distracciones

Cuando tienes las tentaciones a golpe de ratón, es muy fácil caer en ellas. Olvídate de todo: pon el móvil lejos, bloquea Facebook –hay páginas web que te bloquean el acceso durante un tiempo determinado a ciertas páginas web– y aléjate de la televisión.

Fecha de caducidad

Establece horarios estrictos. Pon términos concretos, detalles específicos sobre la hora de comienzo y fin de una determinada tarea. Siempre pon una fecha para cada tarea, nunca para un grupo de ellas.

Nunca excusas

Poner ahora la lavadora, fregar los platos, llamar a mamá, recoger la habitación… No te engañes, nada corre tanta prisa. Parece que trabajas mejor bajo presión y que cuanto más cerca esté la fecha límite mejor trabajarás, pero no es cierto. La creatividad y la productividad funcionan mejor sin estrés. Limítate a lo importante.

No te dejes llevar por las emociones

La creencia habitual es que nuestro estado emocional debe estar en sintonía con la tarea a desarrollar. Básicamente es como esperar a ser un atleta olímpico y después empezar a entrenar. Pero lo que de verdad hay que hacer es ponerse a hacer la tarea, tengamos o no ganas, y una vez realizada es cuando aparecen los sentimientos de bienestar.

Pero la clave de todo es…

Romper el ciclo de retraso. El lo haré mañana nunca es buena decisión. Una vez que aprendemos a identificar todas las estrategias procrastinadoras, estamos en condiciones de salir de la espiral y seguir por el camino correcto.

Ángel Rull

 

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