La maldición de los 27: Robert Johnson. 

En la ciudad de Hazlehurst, del estado de Misisipi, nacía en 1911 Robert Johnson, que no sabría su verdadero apellido hasta pasados muchos años.

La américa de principios del S.XX no era el lugar ideal para las personas que no fueran blancas. En la ciudad de Hazlehurst, del estado de Misisipi, nacía en 1911 Robert Johnson, que no sabría su verdadero apellido hasta pasados muchos años, ya que nació de una relación esporádica de su madre con un jornalero que estaba de paso cuando su madre se había separado de su padre.

robert-johnson-maldicion-de-los-27

La historia de Robert Johnson:

Comenzó a sentirse atraído por la música desde muy joven, arpa y armónica en primer lugar. Otra de sus pasiones eran las mujeres, lo que le llevó a cambiar de nombre más de una vez por culpa de algún marido celoso. En 1929, ya tocaba la guitarra con poca destreza y contrajo matrimonio con Virginia Travis, de 16 años. Ella quedó embarazada y en abril de 1930, moría en el parto junto al bebé.

Ante semejante golpe de la vida, Robert Johnson se refugió en la tristeza, en el blues; y comenzó a viajar siguiendo a los grandes, sin éxito, hasta que volvió a casarse con Esther Lockwood (madre de Robert Lockwood Jr., que también fue músico de blues). En este periodo Robert comienza a tocar con mucha más destreza de la que tenía previamente. La leyenda cuenta que Robert Johnson vendió su alma al demonio a cambio de convertirse en el mejor intérprete de blues, concretamente lo hizo en el cruce de caminos de la actual autopista 61 con la 49 de Clarksdale, en Misisipi. Esperó en este cruce hasta la media noche con la guitarra hasta que el diablo se presentó ante él y se la devolvió.

robert-johnson-maldicion-de-los-27-cultura-citrica

La leyenda:

Ahí comenzó la leyenda, recorrió todo el sur de Estados Unidos, dicen que nunca se quedaba en el mismo lugar, como si huyese de algo. Algunas de sus letras aluden a ese pacto, quizá para ensalzar la leyenda, o quién sabe. “I said Hello Satan, I believe it’s time to go”. Decían que tocaba en penumbra, para evitar que nadie viese cómo tocaba su guitarra Gibson, que casi se caía a pedazos del uso que le daba; nunca se separó de ella. Entre el 36 y el 37 grabó 29 canciones, lo único que se conserva de este misterioso bluesman, junto a algunas fotografías.

En el verano de 1938, Robert Johnson ajustó cuentas con el Diablo. En un bar, donde tocaba esa noche, el “Three Forks”, y donde había seducido a la esposa del dueño del local, recibió una botella de whisky abierta. Alguien le advirtió que no bebiese de una botella abierta, a lo que Johnson hizo caso omiso. A mitad del concierto dejó de cantar y salió del local. Los tres días siguientes estuvo delirando, al parecer le habían envenenado con estricnina, y esta fue la causante de su muerte, a los 27 años.

robert-johnson-maldicion-de-los-27-revista

Algunas teorías afirman que no fue Robert Johnson, sino Tommy Johnson (con el que no tiene parentesco alguno) quien hizo realmente el pacto con el demonio. Pero teorías aparte, está claro que el 27 vuelve a cobrarse otra víctima, como lo hizo con otros tantos artistas.

J. Luis I. Puche

Sobre nosotros Clef deRouge

Directora de Arte de Cítrica Magazine. Diseño gráfico y Gestión de proyectos. Marketing Digital y Formación para la Creatividad en OC&CMarketing. Formo parte del equipo de GeneraDigital.com, agencia de comunicación, también realizo proyectos como freelance y colaboro en diversas empresas para sus propios proyectos. Especializada en branding, estrategias de comunicación y , ilustración, packaging y fotografía. Diseño cualquier cosa que se te pueda ocurrir... Contacto con los artistas y colaboradores de la revista, desde el apartado publica tu obra, si tienes cualquier duda, escríbeme clef@citricamagazine.com “El arte de la vida consiste en hacer de la vida un arte” -Lord Byron-

¿Nos cuentas tu opinión?