Los niños malditos. Bruno Amadio

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Bruno Amadio, o Giovanni Bragolin, pues con este nombre firmaba sus trabajos. Fue un pintor poco famoso por sus obras. La mayor fama que ha obtenido tiene que ver con una leyenda negra y oscura. Su colección “Los niños llorones”. Se dice que son una puerta para pactar con el diablo y que terribles desdichas acaecen a todos aquellos que se atreven a tener uno bajo su techo.

Fascista, conservador y, por qué no decirlo, un fiel seguidor de Mussolini. Participó en la II Guerra mundial. Y es en este periodo donde comenzó a pintar los cuadros malditos, la serie a la que llamó “Los niños llorones”.

Con estas pinturas pretendía mostrar el horror de la guerra en las lágrimas de esos niños desdichados y huérfanos, que vivían en orfanatos o casas de beneficencia. En total 27 obras en esta serie.

La leyenda de los niños llorones.

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La  leyenda que ha surgido en torno a esta obra tiene un origen desconocido. Hay varias versiones.

La primera o la que más se ha oído es que Bruno Amadio pactó con el diablo para poder tener la fama y el reconocimiento que se merecía. No he encontrado datos de qué le ofreció a cambio. Tenía sentido ya que sus cuadros se hicieron muy populares en muy poco tiempo. Se hicieron cientos de reproducciones en los años 50 y muchas de ellas fueron a parar a todo tipo de hogares.

En alguna de estas casas se debió dar la desafortunada casualidad de  que lo único que se salvara en un incendio fue el cuadro del niño llorón. Y aquí fue donde se desencadenó la leyenda que conocemos hoy en día. Las casas donde se cuelga uno de estos originales arden en llamas y son fuente de misteriosos poltergeist y fenómenos extraños.

Otras versiones de la leyenda urbana de Bruno Amadio

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Otra de las versiones cuenta que el primer cuadro que pintó Bruno se quedó en el mismo orfanato de dónde era el niño retratado. Y que el orfanato ardió hasta los cimientos a los pocos días, todos murieron abrasados, incluso el propio niño que fue pintado por Bruno Amadio en el cuadro que, fue el único objeto que no fue pasto de las llamas.

Hacia finales de los setenta, la historia de la maldición de los niños malditos se extendió rápidamente. Las personas que aseguraban que todo poseedor de una de estas obras tendría mala suerte se multiplicaban. ¿Qué es lo que ocurrió? Qué nadie quería tener uno de estos cuadros en su casa y por falta de pedidos y “por si acaso”, las copias dejaron de reproducirse.

Todos fueron descolgando sus cuadros y casi todos sus dueños terminaron deshaciéndose de ellos lo más rápido posible.

Mi parte favorita de la leyenda. Pactar con el diablo.

En determinadas fechas, si uno se ponía delante del niño llorón podía pactar con el diablo. Y lo que más me pone los pelos de punta: el diablo te puede mirar a los ojos a través de los enrojecidos y llorosos ojos del niño.

Todavía son muchos los que aseguran que en sus hogares suceden hechos extraños. O eso aseguran los valientes que se atreven a lucir una de estas obras en las paredes de su salón.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Leyenda urbana? ¿Cuentos de viejas? ¿Te comprarás uno de estos infantes para tu casa?

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