María.

mariaMaría. Cuánto tiempo sin pronunciar tu nombre. Había olvidado lo puro que era. Espero no saturarte con mis palabras, pero volver a sentirte es soplar a una ascua en el suelo, pisoteada por el tiempo. Es difícil no hacer poesía.
He aprendido algo en estos años: el tiempo pasa, el tiempo es breve.
María, salí de casa siendo yo antes de que atardeciera y volví de madrugada desdibujado. Dijiste: “No te quiero, pero el recuerdo es hermoso”. A los pocos días te acostaste con un hombre extraño. ¿Qué fue más hermoso, María?
Yo me sentí envejecer desde aquel momento. Mientras llorábamos en un banco, me besabas y decías: lo siento, no puedo fingir más, perdóname, vete, dame un beso, imbécil, te odio, no te vayas. Dios mío, María, cuando decías “no te vayas”. Yo me daba la vuelta y te abrazaba, tú me golpeabas la espalda, como si ella fuese la culpable, como intentando cavar un hoyo en el que enterrar la culpa. Me fui, María, y no recuerdo tus últimas palabras.
Pasaron las semanas, tú te acostaste con aquel hombre. Me dejaste la existencia rota por una pata.
Ay, María, no sabes cuánto miedo pasé. Es raro volver a hablarte. Me creí poeta, sí. Te reirías, pero no salía a la calle sin mi bloc de notas. Si me hubieras visto bajo la lluvia haciendo versos como un loco... ¡las gotas se confundían con mis lágrimas! Qué imagen tan entrañable, ¿verdad?
María, estoy vacío. Creo que la vida no es esto que vivo, tengo miles de inquietudes que no me dejan descansar cuando la luz muere. Desde que te fuiste, la esperanza es un fantasma con cadenas estridentes del que intento atrapar, inútilmente.
Recuerdo cuando, después de un año, te llamé. Fue una tarde nublada, un nueve de marzo, como hoy. Te pregunté cómo iba todo, no me hablaste del hombre extraño, en fin, el corazón me latía tan fuerte que aún conservo la costilla rota.
No me llamaste, María, no volviste. Me di cuenta de que el olvido es la excusa del insensible.
El problema fue que pasaron los años, te acostaste con hombres, entre ellos, aquel tan extraño (¿recuerdas al hombre extraño, María?). Olvidaste, lástima. Comienzo a derrumbarme, disculpa. Aún recuerdo cuando tomábamos café cerca de tu casa, fumábamos acostados en la cama, llorábamos cara a cara por no sabíamos el qué.
María. Cómo duele haber olvidado cómo se acaricia. Cómo duele no reconocer tu cuerpo tras esa sábana. Cómo duele que no estés, que no vuelvas, que te hayas ido, que se me acaben las palabras. Cómo duele, en fin, que el tiempo sea tan breve.
***
La negritud de la noche se abalanzó sobre la poca vida que había allí. Los cipreses dormían plácidamente. Un hombre extraño se acercó a un desgraciado que estaba sentado, hablando solo.
- Vamos, amigo, es la hora del cierre. Vuelva mañana a las ocho.
Vallejo Knox.

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Sobre nosotros Clef deRouge

Directora de Arte de Cítrica Magazine. Diseño gráfico y Gestión de proyectos. Marketing Digital y Formación para la Creatividad en OC&CMarketing. Formo parte del equipo de GeneraDigital.com, agencia de comunicación, también realizo proyectos como freelance y colaboro en diversas empresas para sus propios proyectos. Especializada en branding, estrategias de comunicación y , ilustración, packaging y fotografía. Diseño cualquier cosa que se te pueda ocurrir... Contacto con los artistas y colaboradores de la revista, desde el apartado publica tu obra, si tienes cualquier duda, escríbeme clef@citricamagazine.com “El arte de la vida consiste en hacer de la vida un arte” -Lord Byron-

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