Moneo en el Thyssen

Hace algunas semanas os hablábamos de los nuevos poseedores del premio Pritzker, y nos acordábamos del otro español que lo posee, Rafael Moneo. Pues bien, en el museo Thyssen-Bornemisza también se han acordado del arquitecto. Desde el 4 de abril al 11 de junio si pasáis por el museo podréis contemplar un conjunto de maquetas, dibujos y fotografías de casi cincuenta edificios del arquitecto, algo que nos resulta bastante interesante. Por este motivo nosotros también queremos hacer una pequeña retrospectiva de sus luces y sombras.

Comenzamos por recordar al museo nacional de arte romano de Mérida, una de sus obras más conocidas. Se trata de un proyecto del año 1980, y que se inauguró en 1986.  Para este edificio, Moneo intentó integrar las ruinas romanas, y los yacimientos del propio edificio en un todo que en realidad no desentona, y que crea unos efectos de espacio e iluminación muy interesantes.  También una de las cosas que hacen del proyecto algo razonado y con rigor es también la causa de muchos quebraderos de cabeza. Para ser lo más respetuoso posible con las técnicas de construcción de la época romana Moneo se documentó para que el edificio, de ladrillo visto, tuviera la misma apariencia que si se hubiera construido con ladrillos romanos. Para ello, aplicó las dimensiones del ladrillo de la antigüedad, pero  también conservó el proceso de fabricación del ladrillo romano, lo nos recuerda que los romanos no podían alcanzar temperaturas muy elevadas para la cocción del ladrillo, lo que conlleva una menor resistencia mecánica del ladrillo, y que produjo roturas de muchos de ellos y tuvieron que ser sustituidos.

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Vista del Espacio Central Expositivo, Foto: Helen Rickard

También nos encontramos con patologías y polémicas en la casa del embajador de España en EEUU. La reforma de la casa del embajador también tuvo problemas con los ladrillos, que no aguantaban los incrementos y descensos de temperatura del lugar y se fracturaron. Por estas cuestiones se le reclamaron al arquitecto algo más de dos millones de euros como indemnización, pero que no llegó a abonar porque los cinco años de garantía de la obras habían prescrito.

Por último, otro de los edificios que nos llama la atención es la catedral de Los Ángeles, que Moneo diseñó en 2002. Se trata de un edificio muy rotundo en el exterior, casi agresivo, pero que al adentrarse en su interior nos desvela un espacio dominado por las luces indirectas, cenitales y la llegada al altar con una explosión de luz que emana de una cruz.

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Exterior de la Catedral. Foto: Andreas Praefcke

Para concluir: Rafael Moneo nos parece un gran arquitecto español, pero que por algunas circunstancias adversas no es tan brillante como debería. Para conocerle mejor os recomendamos que si os pasáis por Madrid no desperdiciéis la oportunidad de daros una vuelta por la exposición.

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Interior de la Catedral de Los Ángeles. Foto: Visitor7

Jorge Ibáñez.

 

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