Renoir: intimidad

Tenemos en Madrid la posibilidad de un acercamiento un poco distinto a una de las figuras más destacadas del impresionismo: Pierre-Auguste Renoir (1841-1919). No hay apenas obras emblemáticas (destacan “Después del almuerzo” y “Almuerzo en el Restaurant Fournaise”, además de un boceto del celebérrimo “Baile en el Moulin de la Galette”), pues el objetivo de la muestra es dar a conocer al Renoir más cotidiano, con la ayuda de escenas domésticas o familiares, así como de sus retratos. Hay que recordar que, al contrario que la mayoría de los impresionistas, Renoir no era rico y dependía de su oficio para subsistir; por ello, ejerció con frecuencia de retratista por encargo y llegó a ser uno de los pintores más solicitados por la sociedad parisina de finales del siglo XIX.

La retrospectiva ha generado cierta controversia entre críticos de arte y aficionados, a lo que probablemente no es ajeno el hecho de que en Barcelona se está llevando a cabo otra exposición sobre el mismo autor: “Renoir entre mujeres” (en esta, por cierto, sí está el “Baile en el Moulin de la Galette”). Ya se sabe, somos españoles, nos mueve la envidia y el rencor. Se acusa a “Renoir: intimidad” de ser un recorrido pobre por la trayectoria del artista, sin obras maestras, además de incluir cuadros de su última etapa, cuando ya la artrosis había hecho estragos en sus manos. La figura de Renoir sigue generando discusiones, casi siglo y medio después de que el impresionismo apareciera para transformar la concepción de la pintura para siempre.

renoir2De hecho, actualmente existe un movimiento de origen norteamericano y que responde al nombre de "Renoir sucks at painting" (algo así como "Renoir apesta como pintor") que reivindica, con bastante mala leche y no poca gracia (son muy activos en su cuenta de Instagram), la retirada de los cuadros de Renoir de todas las pinacotecas del mundo.

Tal vez alguna de sus obras sea más bien horrible, pero hay que tener presente que produjo alrededor de 4.000. Y también me parece una tarea extremadamente compleja la de no conmoverse ante la alegría, pura luz, captada por Renoir en Montmartre o a orillas del Sena.

¿Qué opinas tú? ¿Crees que está sobrevalorado Renoir? ¿Es un genio de la representación de la sensibilidad o más bien un sensiblero empalagoso? ¿Es cierto que andaba justo de técnica ya antes de su enfermedad? Podemos formarnos una opinión más sólida al respecto hasta el próximo 22 de enero, en el Museo Thyssen-Bornemisza (posteriormente, la muestra podrá verse también en Bilbao).

Román Triñanes

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